3.02.2009

Más pronto cae un hablador...

...que un cojo, decía mi abuela. Pues así es esto del abarrote: ayer escribía sobre ser el más feliz del mundo y hoy en la mañana me sentía Gabriela Roel, porque ya no creo en los hombres. Ni en los amigos, ni en nadie.

Aquí va la historia: ayer en la noche salí un rato al antro con Grandote. Ustedes no sabían de Grandote, pero bastará decir que es un chico que me encanta como persona pero, para variar, comencé a gustarle de otra manera (pero me di cuenta ayer, gracias) y sumado a eso (imbécil de mi) no me animé a decirle que ya tenía novio, porque se me hizo ojete decírselo estando en Zona Rosa, viniendo él de Coapa, donde la mujer es guapa y...Momento! Primero es importante aclarar mi condición física. Resulta que ayer saqué a pasear a Kabaí con correa for the very first time. No entraré en detalles, pero baste decir que atravesamos corriendo una calle, la correa se atravesó en el camino de Kabaí, Kabaí se atravesó en el mío y...zas! Musculoquito perdiendo el glamour por un lado, perrito llorón rodando por el otro y público de un café atónito ante la escena. Inmediatamente después y sin perder lo sexy (todo mundo vio el resorte de mi 2xist cuando me agaché, seguro) saqué a mi perro de abajo de la camioneta donde se había metido y levanté mi actitud del suelo. Nomás que la actitud traía de regalo un dolor en la pierna derecha que no se me quitó hasta varias horas y dos ketorolacos más tarde. Con estos antecedentes, entenderán la clase de suplicio doble que significó una invitación a bailar por parte de alguien muy lindo que no sabían que tenía novio. Y escribo "tenía" por lo que ocurrió después.

Lo que ocurrió después fue que fui con Grandote a Lipstick y no aguanté bailar más de 15 min. Después estuve parado en un pie, con una cara de dolor evidente y terminé por decirle que ya no aguantaba más. Y claro, Grandote, justo como yo no quería, se ofreció a acompañarme a casa de Bailarín. Yo pensaba que Bailarín ya estaría en esos momentos en el antro preparándose para su show, pero nueve cuadras y más dolor de pierna después, la vida tenía otros planes. Llegamos a la entrada del edificio de Bailarín y zas! en ese preciso instante va saliendo. Supongo que mi cara de sorpresa mezclada con dolor fue de antología. "Estoy out" le dije a Bailarín. Él, con su peor cara de molestia, contestó "Sí, eso veo" se despidió y se fue aprisa. Grandote con cara de tristeza/asombro/nosequehacer sólo se despidió y me dijo que me cuidara la pierna. Y yo, encabronado y frustrado por mi alto grado de estupidez, subí a dormir, a esperar a Bailarín que no llegó si no hasta las cinco de la mañana y nunca contestó mis llamadas.

Hoy en la mañana le hablé y no contestó. Me despedí y tampoco lo hizo, así que entendí que no tenía nada que hacer ahí, tomé mi perro y mis cosas y me fui a casa, sin saber que había pasado en realidad.

Por otro lado, le había dado las llaves de mi depto a Combariza, que venía de Monterrey y no tenía donde quedarse. Bueno, pues ¿por qué no? comencé a marcarle a su celular para decirle que ya iba rumbo a casa y celular apagado. Marqué a casa y nadie contestó el teléfono. Llegué a casa cargando perro, juguetes de perro, camita y un corazón hecho nudo y nadie salió cuando toqué el timbre. Nadie abrió tampoco cuando toqué como loco la puerta. Sí, claro, para eso están los amigos: para dejarte colgado afuera de tu propia casa. Ni hablar, no hay serotonina ni dopamina que puedan con algunas cosas.

El más feliz del mundo

Insisto e insistiré en que produzco más dopamina y serotonina que el común de los mortales. Tal vez creerlo sea sólo una manera de reafirmar mi individualidad y sentido de unicidad, pero de verdad lo creo. O tal vez tengo razón y mis estados de felicidad prolongada son el resultado de una sobreproducción de compuestos químicos en mi oganismo. El caso es que, sea cual sea el motivo, soy un wey feliz y hoy, como diría Caridad Esperanza Valentín, es uno de esos días perfectos.

Y podría parecer que no tengo muchos motivos: no tengo un varo (literal), Peperrín no da señales de querer pagarme la lana que me debe, en las oficinas de la Comer no me recibieron (por eso voy al súper) y mi cche está fallando. Pero me siento el hombre más feliz del mundo. Tengo vida, aire para respirar y todas las veces que le he sonreído a alguien el día de hoy me han devuelto la sonrisa. También tengo a Kabaí, que me enseña a diario que se puede ser feliz si uno tiene agua, comida y algún juguete. También está Bailarín, que es el compañero de ruta más honesto que uno pudiera pedir. Y me veo bien guapito con mi traje gris y mi corbata rosa. Y los totopos de este California están de webos. Sip, soy El Más Feliz del Mundo.

El mundo es lo que imaginamos. Tú, querido lector, que tan seguido te sientes El Más Feliz del Mundo?

2.24.2009

Rapidines en horarios de oficina

Hace un rato Yeison Alexander (nombre ficticio, Panuncio tu identidad está a salvo) decía, hace un rato Yeison Alexander y yo nos confesamos mutuamente estar cachondos. No podíamos hacer nada para disminuir la calentura, porque estábamos en el trabajo, rodeados de bugas. Con esto en mente (bueno, en cuerpo) me puse a pensar en que pretextos podría uno utilizar para dejar súbitamente la oficina para alimentar al animal. Después razonamos que lo mejor es la honestidad y que uno debe hablar con la verdad. Estos fueron los resultados:

"Voy a ver rápido unas pelis porno con un amigo porque ando muy caliente y no quiero molestarlos aquí."

"Tengo que hacer cinco comidas al día. La cuarta es semen. Ustedes no traen, verdad?"

"Voy a la tienda por una buena revolcada, alguien quiere algo?"

"Domínguez, cerdo asqueroso, me estás pareciendo endemoniadamente sexy. ¿Me cubres o vemos que pasa?"



¿Propuestas?

2.23.2009

Slumdog Millionaire

Anoche fui con Bailarín a ver Slumdog Millionaire. Por cierto, no he escrito aún sobre Bailarín, pero ya lo haré en su momento. La onda es todo lo que me movió esa película.

Slumdog Millionaire está dirigida por Danny Boyle, de quien soy bien fans. Él dirigió la buenísima Tumba al ras de la tierra, luego la alucinante Trainspotting, luego 28 days later, que también es buena en su género y luego la maravillosa Millions. Sepa si mis "luegos" corresponden a la realidad pero no importa. El caso es que es uno de mis directores favoritos, uno de esos weyes que saben bien de que se trata la vida.

Slumdog Millionaire es una historia de amor. Es también una historia de supervivencia ambientada en la India de hoy en día. Y esto la hace más gozosa y dolorosa a la vez. Porque creo que si hay un lugar en el mundo que nos muestra con claridad hacia donde vamos como humanidad, ese es India. Más allá del casi-lugar-común de gente viviendo entre la basura y agarrándose de la vida como puede, está algo de lo que escribía hace 15 años y sigue igual o peor de cierto: la costumbre. Y te das cuenta (me doy cuenta) de que no quiero acostumbrarme a un mundo en el que conviven miseria y ostentación. Y también nos damos cuenta TODOS que SÓLO EL AMOR NOS HACE LIBRES. Y eso es neta, no cursi. Porque los tres protagonistas enfrentan la vida con poco más que un chingo de determinación, ninguna opción y mucho amor entre ellos. Si todos nosotros tuviéramos la mitad de la determinación y el amor de Jamal, el protagonista, el mundo sería de verdad un lugar maravilloso. Así que igual y tenemos esperanzas.

No escribo más, hay que verla (aunque algunos grupos en India se hayan encabronado porque retrata la realidad). Es más, deberían programarla como peli obligatoria de la secun para arriba. He dicho.

2.20.2009

Crecidito...



¿No les ha pasado que un día la realidad les pega como brisa de mar en la cara? O sea, no es un putazo que te saca de tu ensoñación, es algo rico que te hace sentir bien. Pues así me pasó con mi autopercepción con esta foto.

No se si les pasa, pero siempre veo a mi mamá más alta de lo que es. Supongo que tiene que ver con que de pequeños siempre la miramos hacia arriba y eso debe quedarse grabado en algún rincón poco iluminado de nuestra mente.

En fin, la onda es que mi señor progenitor me manda esta foto y yo "Zas! Ya crecí!". Con razón las vecinas de mis papás me ven alto. Es la primera vez que percibo desde fuera la diferencia de estaturas entre mi jefecita santa y yo. Hasta mamado me veo...

10.17.2008

Yo te miro, alboroto tus cabellos y perdido en tu mirada, te sonrio.

¿Y eso qué? Pues nada, es una frase de un poema mío, que escribí a los 22 años. El poema completo es seguramente una de las cosas más cursis que se hayan escrito en castellano, pero significaba mucho para mí y para quien fue dedicado. Hablaba de una coincidencia mágica, algo que realmente nos ocurrió (SI, BASADO EN UNA HISTORIA REAL) y que nos unía.

A la fecha no recuerdo el texto completo, ya que está en poder de aquél al que fue dedicado. Pero recuerdo ese fragmento y se me hace muy tierno. ¿O no has experimentado la completitud que te da perderte en los ojos de alguien, alborotarle el cabello y sonreirle? ¿Se necesita más? Pregunto...

10.15.2008

Sobre este maldito vicio

Escribe. Escribe, que escribir calma el espíritu y aleja el dolor. Escribir aclara la mente y deja lo turbio en el papel. Escribe. Escríbete a ti. Cuéntate que te alegra, que te aterroriza y que te duele. Escríbete cartas de amor. Escríbete pendejadas, seguro te alejarán de las palabras que rebotan y rebotan en tu cabeza y te acercarán a la palabra que eres tú. Escribe hasta el cansancio, hasta que te duelan las manos y el ser. Escribe sin pensar si serás leído. Un día, al final, entre todas las palabras, descubrirás el nombre que te ha sido dado. Y podrás entonces, seguramente, leerte.

8.08.2008

Cazador de molinos de viento

"Sigo creyendo en las mismas cosas que creía a los doce años" dice un personaje de una película maravillosa llamada Shortbus. Ése es uno de los motivos por los que la película me fascinó, sin duda. Quien eso dice es un joven homosexual treintañero que ha sido, entre otras cosas, prostituto. Pos supuesto que el contrapunto es importante, pero para mi va más allá de la inocencia que mantiene el personaje, habla de conservar los ideales. Esos ideales juveniles que se pierden con una facilidad pasmosa en estos tiempos. Puede que suene a abuelo regañón, pero quienes me conocen saben que soy justamente lo contrario. Lo que no dejo de ser es un idealista.

Uno de mis compañeros de oficina se refiere a mi con frecuencia como "Cazador de molinos de viento", "Romántico empedernido", "Constructor de castillos en el aire" y cosas por el estilo. Me divierte mucho. En parte, porque implica que en mi proceder diario no oculto eso que para gente de mi edad parece romanticismo indefendible, pero también porque es un recordatorio de que no he dejado atrás la escencia que me definía a los dieciseis. Soy activista de clóset o algo parecido, supongo.

Regularmente llega un momento en nuestras vidas en el que nos topamos de frente con un monstruo de mil cabezas al que podemos llamar El Sistema, Sociedad, Cultura corporativa, corrupción, responsabilidad o sepasuputamadre. Este monstruo se encarga de refregarnos en la cara (si nos dejamos) que las cosas ya funcionan de tal o cual manera y que no tiene, ha tenido ni tendrá sentido intentar cambiarlas. Los más se creen el cuento (y ahora si me excluyo como los machos) y mandan sus ideales de justicia, igualdad, paz o el que mejor les ajustaba al cajón más oscuro, los escupen, los dejan olvidados en una ventanilla de alguna oficina de gobierno o, en el mejor de los casos, los guardan cerca de su corazón, donde nadie pueda verlos.

Pero aunque muchos dejen los ideales colgados junto con el uniforme de la prepa, sigo siendo un convencido de que se puede cambiar al mundo por la buena, si. Cuesta, duele, pero se puede. La diferencia está en la acción. Me he topado decenas, cientos de veces con cosas que implican hacer algo en contra de lo que creo. La mayoría de esas veces he salido bien librado y al igual que yo, varias personas que conozco. Ya sea una infracción de tránsito, una amable solicitud dinero para acelerar un trámite o la insistencia de tu jefe para que adaptes tu manera de pensar a la manera corporativa, si tienes el valor de defender tu punto, lo menos que lograrás es el respeto del mismo y muy probablemente el reconocimiento de la gente en tu entorno. (Por favor si soné como Carlos Cuauhtémoc Sánchez, envíenme mentadas). Pero ése es el punto: defender los ideales como si en ello te fuera la vida (y en más de un sentido es así). Conozco cientos de casos de los que defienden sus ideales. Pueden ser favorables o desfavorables para su entorno, pero el punto es el mismo: son valientes a la hora de defenderlos, de creer en ellos mismos. Gandhi y Hitler defendieron aquéllo en lo que creían contra viento y marea. Los resultados los conocemos todos (y si no los conoces salte en chinga del blog y entra a Wikipedia, la fuente de toda sabiduría).

Así es, el punto es al final la acción. De nada sirve ideal sin acción. Ya sea para compartirlo, defenderlo o inculcarlo, sin acción no crece, no vive, no perdura. Como civilización somos el resultado del esfuerzo de muchos que dieron hasta la vida por sus ideales (igual y estaban muy pirados, pero ACTUARON). Si eres cristiano, tienes un ejemplo. Si eres budista, también. ¿No suena interesante recuperar aquéllo que creías que no aplica en el mundo en el que vives, darle una limpiadita y ponerlo a funcionar? ¿No siguen sonando maravillosamente bien cosas como bondad, igualdad, confianza o cualquiera que tenías tatuada en la piel interna cuando eras más chavo? ¿Y si hacemos el experimento y las defendemos a capa y espada a partir de hoy?

Si crees que no vale la pena, me gustaría saberlo. Si crees que si, también. Total, a fin de cuentas yo sigo creyendo en las mismas cosas que creía a los doce.

6.20.2008

Mucho más

Mucho más es, básicamente, bastante más que "más".

Dije "próximamente", qué hacen checando un post tan viejo?

3.12.2008

Todos somos vírgenes

No ha existido un clamor popular porque se desvele el motivo del nombre de este blog. Sin embargo, hay suficientes cuestionamientos al respecto y he aquí la respuesta.

Todos hemos pretendido alguna vez ser lo que no somos. Todos, hasta los seres más puros, han tenido que aparentar, fingir, crear una historia sobre si mismos. Puede que sea una elección o sea circunstancial, pero es y será así porque requerimos adaptarnos, encajar, conseguir algo. Pero hay algunos círculos, algunas maneras de proceder que van más allá. A esos círculos pertenecen las vírgenes imaginarias. Puede que existan más vírgenes imaginarias en algunos medios que en otros, pero al final están presentes en todos los círculos sociales que conozco. Hay vírgenes imaginarias tanto en las sociedades conservadoras como en los ámbitos más progresistas.


Para ser una virgen imaginaria se requiere contar con algo de pudor, mala memoria y la intención de que los demás nos perciban como un modelo de virtud o por lo menos, que no nos perciban como un modelo de vicio. Podemos fingir sorpresa o repulsión cuando alguien nos muestra fotos de prácticas sexuales poco comunes y decir sin pensarlo mucho frases como “¿Cómo hacen eso?” o “¡Qué asco!” cuando a) Nosotros lo hacemos mejor y con más entusiasmo que el individuo de la foto o b) No lo hemos hecho nunca, pero está en nuestros planes intentarlo.

El componente de la mala memoria es poderoso también. Hace unos meses, en una reunión, un tipo hablaba de sus aventuras de cama y un amigo mío supuestamente escandalizado le decía al susodicho que le parecía increíble que hubiera estado con tantos hombres. Después de unos minutos de estadísticas compartidas, llegamos a la conclusión de que el amigo escandalizado se había acostado con el doble de personas. Evidentemente no lo aceptó del todo, pero evitó emitir comentarios al respecto el resto de la reunión.

Está también el efecto Pureza. Éste tiene múltiples variaciones como Pureza Estadística, Pureza Comparativa y la muy socorrida Pureza de la Mañana Siguiente. Un diálogo relativamente común ilustra la Pureza Estadística:
- Creo que ya me quedé a vestir santos.
- ¿Tú? ¿De verdad no has tenido nada que ver con nadie?
- Noooooo, hace mucho que no.
- Mmm, recuerdo que me dijiste que te acostaste con un tipo hace dos semanas.
- Aaah, si! Pero ése no cuenta, fue un rapidín y fuera de eso no he tenido nada EN DOS MESES.

Pasando a la Pureza Comparativa, un excelente ejemplo es el siguiente comentario: “Bueno yo si he tenido que ver como con más de 15 personas en el último año. Pero estamos hablando de Perejildo y él se ha revolcado como con 100!”.

Finalmente, y tomando en cuenta el requisito de la mala memoria, nos queda la Pureza de la Mañana Siguiente. Una amiga mía era un claro ejemplo de ésta variedad (espero que no siga siéndolo) cuando era soltera. La mujer llegaba al antro, se tomaba unas cervezas y a la media hora ya estaba besándose con alguien. El individuo en cuestión era reemplazado una hora después por otro con mayores atractivos (a los ojos alcoholizados de mi amiga) y ése probablemente sería reemplazado por uno más. Al final, decidía irse sola a casa y a la mañana siguiente no recordaba nada, con excepción de que se había tomado unas copas y se había comportado “a la altura”. Bueno, pues depende de a que altura se refería. Eso si no podía faltar su crítica hacia el comportamiento lascivo de los miembros del grupo. En mi rancho les dicen calientahuevos, pero en este blog preferimos decirle Síndrome de Pureza de la Mañana Siguiente.

Por todo lo anterior, dedico este blog a todas las vírgenes imaginarias, jóvenes o viejas, asumidas o negadas, orgullosas de si o arrepentidas, liberales o conservadoras. No importa su opinión, filiación o historia. A fin de cuentas, tenemos algo en común.