Crecí en el norte de Veracruz, donde termina la Huasteca y principia el Totonacapan. Mi papá, en su afán de hacer cosas buenas por la educación, fué asignado como Director de una escuela en una congregación totonaca. La congregación no tenía ni edificio para la escuela y gracias a mi padre y a la voluntad de un diputado local, construyeron el edificio de la secundaria. También gracias a ello, tuvimos la fortuna de conocer a personas maravillosas y de adentrarnos un poquito en su mundo, sus casas, y su percepción de la vida, preocupada siempre por el bienestar ajeno.
Para la mayoría del mundo, los totonacos son conocidos por el baile de los Voladores. Pero lo que más se quedó grabado en mi memoria fue su manera de saludar. Cuando se encuentran, se dicen algo como Jóton ti ulu tam ca tzich, qué quiere decir "¿Qué dice tu corazón?". Bello. Pero más allá de lo poético, está el sentido profundo, el deseo genuino de conocer como se siente el otro.
¿Qué dice tu corazón? Nada que ver con "¿Qué pedo, wey?" o "¿Qué onda?". Si somos, entre otras cosas, el resultado de lo que nos decimos continuamente, se imaginan si a diario nos saludáramos así? Y como ando en mis días de metiche, quiero preguntarles eso, mis lectores imaginarios. Suéltense, sincérense, cuéntenme sus sueños o sus miedos de estos días, platíquenme que dice su corazón.
7.26.2010
7.13.2010
El secreto de sus ojos
No escribiré gran cosa. Sólo diré que si les gusta el cine, TIENEN que verla. Es lo mejor que he visto este año.
Habla de:
cine,
llévelo...llévelooo,
películas
7.08.2010
Los mensajeros
Llegan cuando menos lo esperas. Pero es claro que es entonces cuando más los necesitas. Se presentan sin grandes aspavientos, cálidos, sencillos. Aún no sé si saben que lo importante no son ellos, si no el mensaje. Cosa rara siendo como es que me creo el cuento de ser uno de los que toman este trabajo como de fijo. Es probable que mi infinita falta de humildad me impida ver con claridad cuando mis palabras son el mensaje de siempre, el de contrato y cuando se trata de algo especial, único, con dedicatoria. El caso es que he sido el receptor de sus mensajes en más de una ocasión. Hoy fué uno de esos días.
Ella pasó al lado del stand de mi empresa en la expo en la que estamos participando. No mostró particular interés, pero como buen señor de las vendimias, me acerqué y le dí un folleto. Después de explicarle brevemente las bondades y maravillas de nuestro súpercompletoalamedidadesarrollopropio, mismo que escuchó con atención, le pedí una tarjeta para enviarle más información (entiéndase hacer todo para venderle). Mientras me anotaba su dirección de correo electrónico en su tarjeta, le pregunté a qué se dedicaba. Contestó que a bienes raíces y dijo "Pero uno nunca sabe, como dicen, donde puede saltar la liebre" y comenzó a contarme una historia sobre su trabajo mientras yo pensaba "Dios ¿Por qué tengo esta suerte para que me cuenten sus penas?". Y entonces ocurrió. Su tono de voz cambio de una manera muy sutil, su mirada chispeante se clavó en la mía mientras sonreía y dijo "Porque para los que trabajamos con ganas siempre hay una recompensa. Tiempos muy buenos están por venir." Entendí entonces el porqué de ese encuentro. O tal vez eso quiero creer. Pero ocurrió justo días después de que le preguntaba a la vida si voy por el camino correcto, justo después de la entrada de ayer, por ejemplo.
No es la primera vez. Hace más de cinco años, cuando el negocio que tenía con mi expareja pasaba por su etapa más difícil, cuando teníamos problemas familiares y más de un supuesto amigo nos había dado la espalda, recibí la visita de tres mujeres en nuestro local de un centro comercial. "Somos amigos" fué el inicio del mensaje, seguido de "Este es un lugar de luz", un "Nada te hará falta", una compra y la afirmación de que ese día venderíamos mucho. Sobra decir que todo se cumplió, amén de que las tres mujeres salieron del centro comercial por una puerta que todavía no había sido abierta.
¿Somos todos, en algún momento y sin saberlo, portadores de un mensaje? ¿La vida se dice (o se recuerda) a sí misma lo que necesita saber? Me gusta creer que somos sólo un canal para que información valiosa llegue a quien tiene que llegar, cuando tiene que llegar. Me gusta creer. El mensaje ha sido recibido y en consecuencia uno nuevo ha sido entregado. Sea.
Ella pasó al lado del stand de mi empresa en la expo en la que estamos participando. No mostró particular interés, pero como buen señor de las vendimias, me acerqué y le dí un folleto. Después de explicarle brevemente las bondades y maravillas de nuestro súpercompletoalamedidadesarrollopropio, mismo que escuchó con atención, le pedí una tarjeta para enviarle más información (entiéndase hacer todo para venderle). Mientras me anotaba su dirección de correo electrónico en su tarjeta, le pregunté a qué se dedicaba. Contestó que a bienes raíces y dijo "Pero uno nunca sabe, como dicen, donde puede saltar la liebre" y comenzó a contarme una historia sobre su trabajo mientras yo pensaba "Dios ¿Por qué tengo esta suerte para que me cuenten sus penas?". Y entonces ocurrió. Su tono de voz cambio de una manera muy sutil, su mirada chispeante se clavó en la mía mientras sonreía y dijo "Porque para los que trabajamos con ganas siempre hay una recompensa. Tiempos muy buenos están por venir." Entendí entonces el porqué de ese encuentro. O tal vez eso quiero creer. Pero ocurrió justo días después de que le preguntaba a la vida si voy por el camino correcto, justo después de la entrada de ayer, por ejemplo.
No es la primera vez. Hace más de cinco años, cuando el negocio que tenía con mi expareja pasaba por su etapa más difícil, cuando teníamos problemas familiares y más de un supuesto amigo nos había dado la espalda, recibí la visita de tres mujeres en nuestro local de un centro comercial. "Somos amigos" fué el inicio del mensaje, seguido de "Este es un lugar de luz", un "Nada te hará falta", una compra y la afirmación de que ese día venderíamos mucho. Sobra decir que todo se cumplió, amén de que las tres mujeres salieron del centro comercial por una puerta que todavía no había sido abierta.
¿Somos todos, en algún momento y sin saberlo, portadores de un mensaje? ¿La vida se dice (o se recuerda) a sí misma lo que necesita saber? Me gusta creer que somos sólo un canal para que información valiosa llegue a quien tiene que llegar, cuando tiene que llegar. Me gusta creer. El mensaje ha sido recibido y en consecuencia uno nuevo ha sido entregado. Sea.
7.06.2010
Creciendo
Nuevo equipo de trabajo. Una red en pleno crecimiento en el negocio. Un montón de gente nueva alrededor. Un cambio de oficina y de departamento inminente. Vaya, hasta la posibilidad de una hermanita para Kabaí. Suena bien, no?
6.26.2010
Sexo + producción
Actualizado al 27 de Junio, después de la pertinente plática con Luchía.
Conforme el tiempo avanza, personajes entran y salen de nuestras vidas. Por ello ahora verán mencionados en estos rumbos a Luchía, leerán seguramente con más frecuencia cosas relacionadas con Genarito y probablemente lean con más frecuencia nombres como Rolo y Lolo, Rosales o Ricky.
Platicando justamente antier con Luchía, nos decía a Bailarín y a mí de un prospecto de romance.
Luchía se quejaba amargamente de que el tipo le había dado alas y que había armado todo el numerito. Entonces le pregunté que prefería: sólo sexo o sexo con producción. Dudó unos segundos y luego contestó "Pues sí, está padre que le dediquen tiempo, pero que no te emocionen". Jajajaja. Resulta entonces que mi amigo es enamoradizo y confundió las cosas. Así como él, a muchos puede no gustarle que "les den alas" pero...cuando buscaste sexo y no hay promesas, a poco no es bonito que el oponente le dedique tiempo? La seducción es un arte que no todos dominan, así que por qué no ejercerlo? De verdad es más bonito dejarse conquistar por el momento. ¿O no? ¿Qué opinan?
Habla de:
el mundo,
lo que viene siendo...,
sergei,
sexo + producción
6.24.2010
Tolstoiano
El fin de semana fui con Welsh y Gilino al cine (hoy es Gilino, sí). Pretendíamos ver Sex and the City, ellos por segunda vez y yo por primera, pero terminamos encontrándonos con La última estación. Habrán ustedes notado que no comento mucho de cine. De hecho, si hablara de artes en general, este sería un blog dedicado a la crítica de cine, teatro y danza. Sin embargo, las cosas que nos mueven a escribir terminan llegando a nosotros a través de esos medios y héme aquí, revalorando el legado tolstoiano.
Mucho más allá de la dirección impecable, las inmejorables actuaciones y el muy sólido guión, la película captura con gran lucidez las muchas caras de lo que nos da por llamar amor. Y como en este espacio hablamos con frecuencia del mencionado concepto, van pues las palabras.
Primero que nada, la peli me puso a pensar en el tema de las compatibilidades. Las visiones de la vida de Tolstoi y su esposa Sofía eran no sólo divergentes si no irreconciliables.A pesar de eso, se amaban y vivieron juntos hasta el final. Entonces viene la pregunta: de verdad pueden dos personas opuestas en ideales y modos de vida estar unidas por amor? Al parecer la respuesta es sí. Aunque en alguno momento he pensado que sería muy complicado compartir vida con alguien de ideales opuestos a los míos, Sofía y Tolstoi demostraron que no sólo es posible, si no duradero.
La historia de Valentín es, por su parte, la que explica en la práctica la escencia de la filosofía de Tolstoi: el amor es libertad. Siendo Valentín un joven tímido y nervioso, entusiasmado por ser nombrado secretario de Tolstoi y deseoso de aprender de él, aprenderá, justamente, que la vida no se trata de interpretaciones rígidas, si no de pasiones flexibles. Se enamorará de Masha y la libertad de ella terminará por despertar la de él.
En el otro extremo está justamente Chertkov, el gran amigo de Tolstoi, que busca llevar la filosofía tolstoiana a sus últimas consecuencias. Chertkov está comprometido sólo con sus ideales. Ése es su amor y, al creer firmemente en ello, sólo puede ver lo que su interpretación al pie de la letra de la filososofía de Tolstoi le permite. ¿Cuántas personas no hacemos lo mismo? ¿Cuántos nos perdemos en esas ideas compradas, en esos ideales llevados al extremo?
La otra cara del amor que la película toca es la lealtad. Valentín se gana la confianza y la amistad tanto de Tolstoi como de Sofía y eso lo pone en medio de la tormenta de pasiones de sus últimos días juntos. Pero la lealtad es amor a las ideas y la lealtad de Valentín a ambos personajes le permitió mantenerse al lado de ambos personajes hasta el final, sin traicionar la confianza de ninguno. Ya no hay historias de ésas.
Por último, aunque no al final, la película habla de algo que a Tolstoi le quedaba claro: las religiones son sólo diferentes interpretaciones de la misma verdad y todas hablan de un camino para trascender: amar. Amar el cuerpo, amar la vida, amar al otro, amar a las ideas pero siendo libre de ellas, amar y dejarse amar. Tal vez la gran aportación de esta pelicula es, como dice uno de sus productores, que todos estamos representados en ella.
Mucho más allá de la dirección impecable, las inmejorables actuaciones y el muy sólido guión, la película captura con gran lucidez las muchas caras de lo que nos da por llamar amor. Y como en este espacio hablamos con frecuencia del mencionado concepto, van pues las palabras.
Primero que nada, la peli me puso a pensar en el tema de las compatibilidades. Las visiones de la vida de Tolstoi y su esposa Sofía eran no sólo divergentes si no irreconciliables.A pesar de eso, se amaban y vivieron juntos hasta el final. Entonces viene la pregunta: de verdad pueden dos personas opuestas en ideales y modos de vida estar unidas por amor? Al parecer la respuesta es sí. Aunque en alguno momento he pensado que sería muy complicado compartir vida con alguien de ideales opuestos a los míos, Sofía y Tolstoi demostraron que no sólo es posible, si no duradero. La historia de Valentín es, por su parte, la que explica en la práctica la escencia de la filosofía de Tolstoi: el amor es libertad. Siendo Valentín un joven tímido y nervioso, entusiasmado por ser nombrado secretario de Tolstoi y deseoso de aprender de él, aprenderá, justamente, que la vida no se trata de interpretaciones rígidas, si no de pasiones flexibles. Se enamorará de Masha y la libertad de ella terminará por despertar la de él.
En el otro extremo está justamente Chertkov, el gran amigo de Tolstoi, que busca llevar la filosofía tolstoiana a sus últimas consecuencias. Chertkov está comprometido sólo con sus ideales. Ése es su amor y, al creer firmemente en ello, sólo puede ver lo que su interpretación al pie de la letra de la filososofía de Tolstoi le permite. ¿Cuántas personas no hacemos lo mismo? ¿Cuántos nos perdemos en esas ideas compradas, en esos ideales llevados al extremo?
La otra cara del amor que la película toca es la lealtad. Valentín se gana la confianza y la amistad tanto de Tolstoi como de Sofía y eso lo pone en medio de la tormenta de pasiones de sus últimos días juntos. Pero la lealtad es amor a las ideas y la lealtad de Valentín a ambos personajes le permitió mantenerse al lado de ambos personajes hasta el final, sin traicionar la confianza de ninguno. Ya no hay historias de ésas.
Por último, aunque no al final, la película habla de algo que a Tolstoi le quedaba claro: las religiones son sólo diferentes interpretaciones de la misma verdad y todas hablan de un camino para trascender: amar. Amar el cuerpo, amar la vida, amar al otro, amar a las ideas pero siendo libre de ellas, amar y dejarse amar. Tal vez la gran aportación de esta pelicula es, como dice uno de sus productores, que todos estamos representados en ella.
Habla de:
amor,
libertades,
películas,
Tolstoi
6.18.2010
Todos los rezos
Las palabras son de todos. Sin embargo hay algunas, unas pocas, que se vuelven muy nuestras. Algunas menos se vuelven un código compartido entre un grupo selecto de seres. Y entre éstas palabras compartidas llegó un hombre sabio a mi vida. Sus palabras me han acompañado durante mucho tiempo, muchos pensamientos, muchos viajes. Y hubo, sin que sepa bien como explicarlo, una conexión entre sus palabras y mis miradas, entre mis palabras y lo que él decía. Es extraño, sobre todo tomando en cuenta que nunca lo miré a los ojos, escuché su voz o sentí sus manos. Más extraño aún sería, para quien sea profano en estas lides, saber que haber conocido esta mañana la noticia de su muerte me hizo sentir triste. Fué una tristeza de aquéllas que nos llenan cuando se va alguien conocido, alguien cercano, un compañero de ruta. Pero la tristeza duró poco y la reemplazó una sonrisa, un mirar al cielo, un pensar que, en realidad, nunca se irá. Se queda en sus palabras, en las nuestras, en las que queramos compartir.
Besos de saludo, besos de despedida, besos desesperados, besos parsimoniosos, besos robados, besos perdidos, besos para los que ya no están, besos para los que aún no han llegado, besos al aire, besos del aire, besos arrinconados, besos desenfadados, besos nunca dados, besos fugaces que se vuelven eternos, en fin, todos los besos.
Seguramente no habrá celebraciones de aquélla religión a la que tanto cuestionabas, pero nuestras palabras llegarán, convertidas en rezos, a ése lugar donde ahora te encuentras. Tampoco habrá mucho que extrañarte, ya te habías vuelto eterno desde hace tiempo.
Besos de saludo, besos de despedida, besos desesperados, besos parsimoniosos, besos robados, besos perdidos, besos para los que ya no están, besos para los que aún no han llegado, besos al aire, besos del aire, besos arrinconados, besos desenfadados, besos nunca dados, besos fugaces que se vuelven eternos, en fin, todos los besos.
Seguramente no habrá celebraciones de aquélla religión a la que tanto cuestionabas, pero nuestras palabras llegarán, convertidas en rezos, a ése lugar donde ahora te encuentras. Tampoco habrá mucho que extrañarte, ya te habías vuelto eterno desde hace tiempo.
Habla de:
el mundo,
las despedidas,
Saramago
5.11.2010
Tener sexo en la cocina puede dañar al corazón
No platico mucho de mis experiencias en el gym, pero hoy en los vestidores escuché una plática que me puso a pensar. Más o menos la mitad de la fauna de la mañana en mi gym son señores de más de 50 años, muy empeñosos todos ellos. A menudo me pregunto por qué si le ponen tantas ganas, sus cuerpos nomás no lo valoran, pero ese no es el tema.
Decía pues, que uno de ellos platicaba de comentarios que un médico le había hecho sobre su marcapasos. Le habían comentado que comer chocolate, fumar, ingerir alcohol, café, drogas o inclusive tener sexo, podrían alterar el funcionamiento del aparato, porque provocan arritmia. En ese momento entró a los vestidores otro miembro del club de las mañanas que es médico y uno de los integrantes de la conversación le preguntó sobre el caso del otro que tenía marcapasos. El médico comentó que lo que en realidad puede afectar el funcionamiento son aparatos eléctricos o electrónicos, pues trabajan con ondas electromagnéticas en frecuencias que SÍ pueden alterar el funcionamiento del marcapasos.
A fin de cuentas, creo que si tienes un marcapasos no te hará daño tener sexo o ingerir alcohol. De hecho, podría asegurar que la falta de sexo puede llevarte a necesitar un marcapasos. Si ya lo tienes, disfruta, relájate y haz lo que te nazca hacer, sin preocupaciones. Sin embargo, no está de más tener la siguiente precaución:
Decía pues, que uno de ellos platicaba de comentarios que un médico le había hecho sobre su marcapasos. Le habían comentado que comer chocolate, fumar, ingerir alcohol, café, drogas o inclusive tener sexo, podrían alterar el funcionamiento del aparato, porque provocan arritmia. En ese momento entró a los vestidores otro miembro del club de las mañanas que es médico y uno de los integrantes de la conversación le preguntó sobre el caso del otro que tenía marcapasos. El médico comentó que lo que en realidad puede afectar el funcionamiento son aparatos eléctricos o electrónicos, pues trabajan con ondas electromagnéticas en frecuencias que SÍ pueden alterar el funcionamiento del marcapasos.
A fin de cuentas, creo que si tienes un marcapasos no te hará daño tener sexo o ingerir alcohol. De hecho, podría asegurar que la falta de sexo puede llevarte a necesitar un marcapasos. Si ya lo tienes, disfruta, relájate y haz lo que te nazca hacer, sin preocupaciones. Sin embargo, no está de más tener la siguiente precaución:
NUNCA TENGAS SEXO ENFRENTE DE UN MICROONDAS ESTANDO DROGADO.
Habla de:
cronicas de lo cotidiano,
lo que viene siendo
4.30.2010
Yo tengo un amigo
Una vida puede cambiar en un parpadeo, en lo que dura un suspiro, en una mirada. O por lo menos cambiar de lo que rutinaria, regularmente era hasta ese momento.
Uno de esos momentos lo viví hace casi quince años, cuando mi mirada se cruzó con otra en el centro de esta ciudad. Y los caminos se cruzaron después de las miradas. Y lo que creía que sería mi vida no lo fué más. Y fué un encontrarse y un reconocerse. Y fué un amor de esos grandes, que de grandes pasan por todas sus formas, crean lazos, dan vida, crean familia. Y sigue siendo.
Como he dicho otras veces, en algunos casos compartir camino con algunos seres es un honor. Este es uno de esos casos en los que además de placer y honor, es una bendición. Vida y más vida compartida. Y mañana es su cumpleaños, así que que no me queda más que desearle más miradas, más parpadeos, más suspiros.
Dice bien Amaury:
Uno de esos momentos lo viví hace casi quince años, cuando mi mirada se cruzó con otra en el centro de esta ciudad. Y los caminos se cruzaron después de las miradas. Y lo que creía que sería mi vida no lo fué más. Y fué un encontrarse y un reconocerse. Y fué un amor de esos grandes, que de grandes pasan por todas sus formas, crean lazos, dan vida, crean familia. Y sigue siendo.
Como he dicho otras veces, en algunos casos compartir camino con algunos seres es un honor. Este es uno de esos casos en los que además de placer y honor, es una bendición. Vida y más vida compartida. Y mañana es su cumpleaños, así que que no me queda más que desearle más miradas, más parpadeos, más suspiros.
¡Felicidades Bocas!
Dice bien Amaury:
Habla de:
los amigos,
notas felices,
vida compartida
4.28.2010
XXXVII
No me imaginé.
Hace muchos años, cuando tenía 14, me senté una tarde en una mecedora y me puse a imaginar. Imaginé tanto, que me ví en otro lugar, muchos años después, sentado en otra mecedora, en otro lugar, en otra tarde que moría. Estaba solo, en silencio. Sabía que tenía alrededor de sesenta años y tenía la certeza de que la mayoría de los que quería ya había muerto. Una imposible nostalgia me invadió, la nostalgia de lo no vivido. Regresé a mi mecedora con la cara llena de lágrimas.
Después de esa ocasión, me dió por imaginarme, por soñar, por pensar como sería a los 21 (tenía muy presentes los 21), a los 28 y a los 60. Pero nunca me pasaron por la cabeza los 37. Por Dios, quién piensa en los 37? No es un número mágico, ni una decena, ni algo que se ansíe. Ahora me doy cuenta de que es una buena edad para replantear la parte que sigue. Y va funcionando bien el plan de retirarme a los 40, aunque no se que siga después. Y es buen momento para planear para después de los 40. En fin...
Mi abuela materna tenía la costumbre de anotar en una lista a las personas que la habían llamado en su cumpleaños o las que la habían visitado en el hospital. En aquél entonces, me parecía una especie de protocolo antiguo. Ahora entiendo que lo hacía para agradecer. Para tener presente a aquéllos que la tenían presente y darles las gracias. Y eso me toca hacer: agradecerles a todos, compañeros de ruta, cercanos o lejanos, con lazos de sangre o sin ellos. Gracias por las risas, los llantos, los abrazos, las caricias, los adioses, las cosquillas, los besos, las miradas, los consejos, la música, el asombro, los encuentros, las preocupaciones, las sorpresas, las peleas, la danza, los regaños, las noches, los amaneceres...Gracias por todo los libros, todas las charlas, todos los paseos...ah, y todo el jazz.
Hace muchos años, cuando tenía 14, me senté una tarde en una mecedora y me puse a imaginar. Imaginé tanto, que me ví en otro lugar, muchos años después, sentado en otra mecedora, en otro lugar, en otra tarde que moría. Estaba solo, en silencio. Sabía que tenía alrededor de sesenta años y tenía la certeza de que la mayoría de los que quería ya había muerto. Una imposible nostalgia me invadió, la nostalgia de lo no vivido. Regresé a mi mecedora con la cara llena de lágrimas.
Después de esa ocasión, me dió por imaginarme, por soñar, por pensar como sería a los 21 (tenía muy presentes los 21), a los 28 y a los 60. Pero nunca me pasaron por la cabeza los 37. Por Dios, quién piensa en los 37? No es un número mágico, ni una decena, ni algo que se ansíe. Ahora me doy cuenta de que es una buena edad para replantear la parte que sigue. Y va funcionando bien el plan de retirarme a los 40, aunque no se que siga después. Y es buen momento para planear para después de los 40. En fin...
Mi abuela materna tenía la costumbre de anotar en una lista a las personas que la habían llamado en su cumpleaños o las que la habían visitado en el hospital. En aquél entonces, me parecía una especie de protocolo antiguo. Ahora entiendo que lo hacía para agradecer. Para tener presente a aquéllos que la tenían presente y darles las gracias. Y eso me toca hacer: agradecerles a todos, compañeros de ruta, cercanos o lejanos, con lazos de sangre o sin ellos. Gracias por las risas, los llantos, los abrazos, las caricias, los adioses, las cosquillas, los besos, las miradas, los consejos, la música, el asombro, los encuentros, las preocupaciones, las sorpresas, las peleas, la danza, los regaños, las noches, los amaneceres...Gracias por todo los libros, todas las charlas, todos los paseos...ah, y todo el jazz.
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