9.16.2009

Mal de amores

Miércoles, casi mediodía. Extraña sensación ésta de sentarme nuevamente frente a teclado y pantalla, después de tantas semanas sin escribir en este espacio. Antes que nada, gracias por la paciencia y por sus comentarios. Es bonito saberse leído.

Bien, aquí voy con la que habría sido una de las primeras entradas de este blog, una que me hacía falta escribir y una que considero importante después de leer algunas cosas preocupantes en los blogs de Lucho, Toño y otros más y de regresar a mi papel de consejero matrimonial hace unas semanas.

Es probable que, debido al tema, esta entrada se convierta en dos o más, pero creo que valdrá la pena. Comienzo: si buscaran en este blog la palabra amor, aparecerían un montón entradas. Y no se debe a que este blog hable sólo de amor. Se debe a que su autor hace mucho énfasis en enseñar a vivir con él. Y tal vez por aquí deba empezar. La mayoría de los seres humanos pasan buena parte de su vida buscando a la persona que los llene, que los haga felices, que los complemente. Sin embargo, buscan en el lugar equivocado: afuera. Y el amor, ese concepto abstracto, esa fuerza elemental y universal, está ADENTRO.
¿Qué quiero decir? Que la mayoría nacemos con todo lo necesario para enfrentarnos a la vida. Los que no, no sobrevivirán, o les costará más que al resto. Todo lo que necesitas saber lo sabes desde pequeño. El problema radica en que te educan en el miedo, en la responsabilidad y en un montón de pendejadas inútiles para el desarrollo de tu ser, pero necesarias para adaptarte al orden social. Y te olvidas de que estabas completo. Sin embargo, algo dentro de ti te dice que hay algo más que el día a día, algo más grande, más luminoso, más fuerte. Pero como ya olvidaste que lo traías de fábrica, comienzas a buscarlo fuera. Comienzas a buscar la aprobación y el reconocimiento de tus padres y de tus maestros y la aceptación de tus amigos. Y cuando descubres lo bien que se siente conseguirla, esa sensación te recuerda a aquello que eras cuando estabas completo. Y entonces comienzas a vivir al revés: a buscar la felicidad en cumplir las expectativas de otros.
Parecerá que me desvío, pero no. Voy al punto: el amor es algo que nace de ti, no necesitas buscarlo en nadie, más que en ti mismo. Siempre digo que las frases trilladas son trilladas por que encierran grandes verdades. Por ello, repito aquí: la persona más importante de tu vida eres tú mismo. En el momento en el que SABES eso, todo adquiere sentido. He escuchado a decenas de alumnos decir “Sí, ya lo se” cuando verdaderamente no lo saben. Entienden el significado de la frase, pero no la hacen suya. Saber es vivir de acuerdo a tus creencias, hacer tuya una verdad. Lo demás, es sólo conocimiento, no saber. Lo que estas personas saben es que quieren sentirse aceptadas, queridas, incluidas. Eso es lo que viven. No se dan cuenta de que no necesitan absolutamente de nadie para ser felices. Y como siguen buscando el amor afuera, comienzan a aceptar las condiciones de los demás, para recibir a cambio un sustituto del amor, un genérico. ¿Les suena? Sí, es como un adicto que comienza a robar o a intercambiar sexo por droga. Así de malitos vivimos.

¿Cómo conseguir, pues, relaciones sanas? Pues comenzando por llevar sanamente la relación más importante: la relación contigo mismo. Y este es un proceso diario. La clave para que este proceso diario funcione, se basa en dos cosas: la aceptación y el agradecimiento. Comienza por mirarte al espejo. ¿Qué ves? ¿Qué es lo que más te gusta? Si crees que no ves en tu reflejo que te guste, ve lo perfecto que eres: estás completo, tienes todo lo necesario para vivir y ser feliz, eres VIDA. Cuando te das cuenta de que no necesitas ser alto, mamado, delgado, director de empresa o millonario para ser feliz, el agradecimiento surge de manera espontánea. Das gracias porque sientes, porque respiras, porque ERES. No tienes que ser lo que los demás quieren que seas, ni lo que te enseñaron que es bueno, agradable o exitoso, sólo tienes que SER. Cuando te aceptas como eres, redescubres aquellos que son tus grandes dones, esos que tienes desde pequeño: tal vez sea tu creatividad, tu ingenio, tus alcances físicos o tu sensibilidad, algo que ha estado ahí toda la vida. Redescubre QUE ERES y te vas a enamorar del wey más chingón que está a tu alcance: tú. Y cuando sientes ese amor por ti mismo, no necesitas nada, no te sientes solo, no te hace falta nada. Al contrario: es entonces cuando estás listo para comenzar una relación sana, porque no necesitas de alguien, sólo quieres compartir.

¿Por qué es tan difícil entonces para la mayoría comenzar una relación sana? Porque la relación con ellos mismos no está completa, porque tienen miedo a estar solos, porque, como no conocen el amor por ellos mismos, lo confunden con cualquier cosa que se le parezca: las afinidades, el sexo, el cariño. Y mendigan amor en sus relaciones. Lo triste es que en esas relaciones ambos son mendigos, en lugar de ser milonarios que comparten lo que tienen con el otro. Por eso debe uno comenzar por uno mismo, no existe otra manera de reaprender a amar. Y cuando estás listo, aplicas las mismas claves: la aceptación y el agradecimiento. Si de verdad amas, aceptarás al otro tal y como es y él hará lo mismo contigo. Y cuando esta aceptación mutua se da, te sientes agradecido con el otro por compartir contigo. Sólo así funciona, todo lo demás es simulación.

A esto me refiero cuando hablo de no esperar nada. Si esperas algo del otro, recibirás a cambio frustración, porque él sólo es lo que es, igual que tú. El otro no es ni será nunca lo que tú esperas. Acéptalo como es y te garantizo muchos días de felicidad. Pero...¡aguas! aceptar al otro como es, no siginifica aceptarlo por encima de ti, por ello es tan importante que tú sepas de verdad amarte, porque sólo así eres fuerte, sólo así tienes la mente clara, sólo así puedes bajar la guardia. Porque luego vienen a decirme "Pues lo acepté como era y me agarró a putazos" Noo! Justamente ahí está uno de los puntos más importantes: si acepto al otro como es, es porque todo o casi todo lo que es me hace feliz. Si encuentro algo que no me hace feliz, no tengo por que aceptarlo: le doy las gracias y me voy. Es como cuando jugabas de niño: si ya no te latía el juego o el compañero de juegos, simplemente dejabas de jugar. Las relaciones no se hicieron para cambiar a nadie, se hicieron para compartir. Siempre he dicho que el brillo de dos cuando están juntos, tiene que ser mayor al brillo de cada quien por separado. Si no es así, no tiene caso que lo intenten.

Podría pasar horas y días hablando del tema, pero creo que he escrito ya lo más importante. Igual y mejor doy un taller sobre el amor y las relaciones. O escribo un libro. O que se sho.

Un último comentario: tu vida será lo que tú quieras que sea. Sólo es cuestión de que tú lo creas.

10 comentarios:

luxas_xmen dijo...

felicidades
valio la pena la espera por que lo que dices realmente es cierto primero amemonos a nosotros mismos y luego podremos amar a los demas, haceptemonos a nosotros mismo y podremos haceptar a los demas, respetemonos a nosotros mismos y seres respetados por los demnas

gracias

Gus dijo...

Gracias, Lucas. Pues así es esto del abarrote.

(Curioso que el tuyo sea el único comentario, los demás aplicaron lo de "Y que me quedo callada"?)

fritzio dijo...

podría ser, como es mi caso, que no te conocía. vengo llegando a tu(s) blog(s) y me parece interesante, y digno de ser leído, de conocer.
un saludo primerizo

Gus dijo...

Mucho gusto, fritzio!

Por acá nos seguiremos leyendo (aunque este no ha sido un mes especialmente prolífico).

Un abrazote

fritzio dijo...

Efectivamente, gracias, por ahí nos encontraremos. Efusivamente.

tnf25 dijo...

lo has dicho, la relación con uno mismos y cuando por estar con otro , esa relación se deteriora o de plano ya no te encuentras en ningún lado…pues hay que sacar la cajita de cerillos..abrazote!!

Noé dijo...

Cómo son las cosas!!!! Muchas veces un conjunto de palabras, escritas o habladas, te zarandean el piso, te dan la pauta para abrir los ojos o simplemente te inspiran a encaminarte por un rumbo distinto al llevado hasta este momento. Creo que este post es uno de esos casos. Amigo, son tantas las cosas con las que uno debe lidiar, cosas que mejorar. Cosas que, como dices, sabemos pero lo que no sabemos es cuándo o cómo cambiarlas. Por desidia, inseguridad o por lo que quieras. Una amiga me pasó una cita hace poco: la felicidad es un trayecto, no un destino. El buscar por aquí y por allá esa relación, esa persona, esa situación que, imaginamos, nos hará felices, muy probablemente producirá cansancio, no sólo físico, sino también emocional. Principalmente si buscamos sin una base firme, que es la aceptación propia. Creo que no es un procesFo fácil el aceptarse y quererse uno mismo, no después de mucho tiempo de lastres emocionales. Pero eso no quiere decir que las cosas deban permanecer igual. Un abrazo muy fuerte, Gus!!!

Carlos dijo...

Hola, me encontré con tu blog y me parece muy bueno, esta última entrada sobretodo me dió en que pensar
saludoos

Gus dijo...

Noé:

Las palabras llegan cuando tenían que llegar, no antes ni después.

Un abrazo.


Carlos:

Me da gusto tenerte por acá y más gusto que te guste, jeje.

Gus dijo...

Toño:

La cajita de cerillos! Nooooo, más bien sentarse en silencio y poner atención.