8.06.2011

Un perro, los miedos y las metas

Hoy aprendí algo observando a Kabaí. Más que aprenderlo lo confirmé y confirmé que las leyes universales aplican a todo, las conozcamos o no.

Resulta que es mi día de chachez y subí a tender la ropa. Sí, no me lo puedo quitar. Ni cuando existía la Doña Angélica aquí en México ni con Dolores en California he dejado la maña. Supongo que está en mi ADN de chacha. Bueno, decía que subí a tender ropa y para llegar a la zona de jaulas de tendido hay que subir por escaleras de hierro, de ésas que tienen los peldaños hechos con rejillas. Como Kabaí le tiene pavor a esas rejillas porque sus patas son muy pequeñas, nunca ha llegado hasta la parte superior y siempre se queda abajo, olisqueando y observándome. Pero hoy decidí que iba a averiguar hasta donde llegaba mi perro, que además de bastante inteligente es persistente. Me senté en el cuarto escalón y comencé a llamarlo, animándolo a que subiera. Al principio lloriqueó un poco, pero comenzó a intentar subir. Se dió cuenta de que si ponía con cuidado las patas se podía sostener sobre las barras sin caerse. Subió el primer escalón, el segundo, el tercero y llegó hasta mí. Entonces me moví hacia atrás para que me siguiera. En ese momento se puso nervioso y saltó al piso, pero una de sus patas traseras se quedó atorada entre los espacios del escalón en el que estaba. Lo solté y revisé que no estuviera lastimado. Afortunadamente no le pasó nada, lo felicité y demás.

El incidente completo me hizo reflexionar sobre la manera en la que muchas personas enfrentan la vida o los problemas.
Primero: No existe un reto imposible de vencer. Si un problema aparece en tu camino, le tocaba estar ahí y tienes todas las herramientas para solucionarlo, ya que de otra manera, no se presentaría. Sólo tienes que verlo desde diferentes perspectivas y elegir la mejor manera de resolverlo.
Segundo: El miedo no es bueno ni malo, sólo es una herramienta de nuestro mecanismo de supervivencia. Lo importante es que seamos conscientes de que el hecho de que lo sintamos sólo implica que tenemos que poner atención a la situación que se nos presenta, para resolverla con la cabeza fría.
Tercero: Una vez que decidimos ir hacia nuestro objetivo, no podemos darnos el lujo de dudar. Porque es justo en el momento que dudamos cuando ocurre lo que temíamos. Mientras el perro no dudó, se acercó con paso seguro a su objetivo, pero cuando sintió miedo de nuevo, perdió el enfoque y se atoró la pata.

Por eso amo a mi perro, me cae. Al final yo seguí con lo mío y parece que a Kabaí lo agotó el stress:

Puedes ver la versión del mismo evento desde su visión empresarial aquí.

8.05.2011

Es hora

El tiempo se pasa volando, dicen. Creo que más bien nos ve pasar. Y somos nosotros los que pasamos volando, caminando lentamente o trotando por la vida. Pero, sin importar la velocidad de nuestro paso, en algún momento haremos un alto, observaremos a nuestro alrededor y volveremos, aunque sea por un instante, a lo que fuimos, a lo que nos hace lo que somos.

Pues héme de vuelta, justo en uno de esos momentos. No sé si haya todavía algún lector imaginario por aquí, pero sé que ha llegado el momento de compartir mucho más con quien esté dispuesto a recibirlo. Porque somos un todo y mi trabajo en los últimos meses ha sido nutrir ese todo con todos los medios a mi alcance. Y ahora sí, una vez en el camino de nutrir ese todo, aceptar una misión más grande que yo mismo.

Es hora de hacer nuestra parte para cambiar al mundo. Es hora de darlo todo, de no quedarnos con nada, de compartir, de entregar, de atender a nuestra guía interior. Es hora de crear, de aportar, de brindar nuestros talentos especiales a cualquiera que los necesite. No esperes nada de los gobiernos ni de las instituciones. La responsabilidad de dejar el mundo en mejores condiciones es completamente tuya y mía. Es hora de creer, de volver a soñar y de enseñar a tantas personas como podamos el camino hacia una realidad diferente, llena de riqueza y abundancia.

He elegido un camino menos transitado, con la certeza de que me permitirá crear un cambio en el mundo, un cambio que comienza por mi. He decidido hacer mi parte y las posibilidades son infinitas. La pregunta importante ahora es: ¿Qué harás tú?